—Entonces tú decides. De todos modos, en nuestra casa, a partir de ahora se hará lo que tú digas —se rindió Leonardo de inmediato al escucharla.—¡No sé de qué hablas! Sobre lo de anoche, no me acuerdo de nada —dijo Valentina. Su rostro se enrojeció aún más y decidió negar todo de plano.Sin embargo, en cuanto terminó de hablar, unas manos la tomaron de la cintura por la espalda.Valentina se sobresaltó y casi tiró lo que tenía en las manos.—¡Leonardo!—No pasa nada, si tú no te acuerdas, yo lo recuerdo muy bien.Leonardo se acercó a su espalda, apoyó ambas manos en el borde de la encimera y, rozando la comisura de sus labios contra la oreja de ella, dijo arrastrando las palabras:—Anoche dijiste que, a partir de ahora, querías que te abrazara para dormir todos los días.—¡Yo nunca dije eso! —Valentina sintió un temblor en las manos y giró la cabeza de inmediato.Al instante, se topó con el rostro sonriente de Leonardo.—¿No decías que no te acordabas de nada?—Oye...—No pasa nada, y
Read more