En la transmisión en vivo, los comentarios ya no eran solo insultos, sino opiniones divididas.—Señor Sánchez, ¿todo lo que dice es verdad?—Si los tomamos y nos intoxicamos, ¿también podemos ir a que nos den los cien mil?Una joven periodista de unos veinte años señaló hacia sí misma, incrédula.—Por supuesto.Sonreí y dije: —Bien, esto es todo lo que puedo decir. Para más detalles, pueden asistir a la presentación de los nuevos medicamentos del Grupo León Dormido.—Esto es un hospital, no perturbemos el descanso del voluntario.Frente a mi tranquilidad absoluta, todos los periodistas presentes quedaron totalmente desorientados, y hasta ahora, sigo manejándolos a mi antojo.Después de despedirlos, me quedé solo en la habitación del hospital, velando al voluntario.Al ver su rostro marcado por el tiempo, recordé algo y llamé de inmediato a Juan.En veinte minutos, supe a fondo la situación familiar y las condiciones de vida de ese pariente lejano de Juan.—Vaya, otra persona sin salida
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