—¿Qué pasó? ¿Por qué estás así de perdida?Gabriel la había visto de espaldas, pero ahora que la tenía de frente se dio cuenta de lo fuerte que había sido la caída. Tenía el mentón raspado y sangrando. Las palmas y las rodillas también. Y sin embargo, no había hecho ni un sonido y, ahora seguía ahí, como si no le doliera nada.—Estoy bien —dijo Sofía. Le temblaba la voz.No sabía por qué, pero en cuanto vio a Gabriel, todo lo que cargaba, la angustia, el miedo, el pánico, encontró de pronto un lugar donde caer. Se le apretó la garganta y las lágrimas empezaron a caer solas, sin pedirle permiso.Cuando las sintió en la cara, intentó limpiarlas sin llamar la atención.Gabriel sacó un pañuelo del bolsillo y se lo dio en silencio.Sofía lo tomó. Las lágrimas seguían cayendo. Le temblaba todo el cuerpo.Gabriel esperó sin decir nada.Algo había pasado, estaba claro.¿Los García? No, acababa de separarse de Laura, quien le había prometido que no volvería a meterse con Sofía. David y Victoria
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