—¿No escuchaste? ¡Olivia no va a ir a tu casa! —dijo Rodrigo, empujando a Adrián por el hombro.Adrián, que ya estaba a medio levantar con Olivia en brazos, volvió a caer sentado por la fuerza del empujón.Daniela sintió de pronto que el ambiente se estaba poniendo pesado. Rodrigo había tomado bastante y, a esas alturas, ya debía estar borracho. Temiendo que la situación se saliera de control, trató de intervenir:—Bueno, ya es tarde. Nos divertimos mucho hoy, así que creo que ya es hora de irnos, ¿no?—¡No! —se negó Rodrigo, agarrando a Adrián de los hombros con fuerza—. ¡Nadie se va de aquí hasta que nos acabemos todo este trago!Adrián, con toda su experiencia lidiando con gente, era muy astuto. Si Daniela ya había notado que algo estaba mal, era obvio que él también.Ya no le hizo ninguna gracia la situación.—Mira, Rodrigo, no te voy a hacer caso solo porque tomaste de más —le advirtió—. Pero bájale a tu relajo y no empieces de loco.—¿Que no empiece de loco? ¿Que le baje? —La fur
Read more