—Abuelita... —Olivia pensó que ya no tenía caso seguir ocultándoselo a Mercedes—. Nosotros en realidad no hacemos buena pareja. Ya sabes que solo se casó conmigo porque le salvé la vida hace tiempo, pero la verdad es que no le gusto, y él tampoco me gusta. Es mejor que nos separemos.Mercedes suspiró y la abrazó.—El matrimonio no se puede forzar, mi niña, lo entiendo. Si no eres feliz, separarse es lo mejor. Pero faltan pocos días para que te vayas del país, ¿piensas irte sin decirle nada?De hecho, no es que Olivia no quisiera decirle, sino que tenía el presentimiento de que, si abría la boca, Adrián haría lo imposible por detenerla, y quién sabe qué otros problemas le causaría. Así que prefería no decir nada; cuando ella se fuera, él lo entendería por su cuenta.—Sí le voy a decir, abuelita, solo estoy esperando el momento adecuado.“El día que me vaya, le dejaré una carta”, pensó, apoyándose en el hombro de Mercedes.—Abuelita, hoy voy a dormir contigo.—¡Claro que sí! —respondió M
Ler mais