Lo que él pensaba era que, después de todo, era su esposa, era de los suyos, nunca se iría. Sin importar a qué hora volviera, ella siempre estaría en casa esperándolo...¿Cómo iba a ser capaz de dejarlo?Lo amaba tanto, le gustaba desde la preparatoria, incluso por amarlo había arriesgado su vida. ¿Cómo iba a divorciarse de él realmente? ¿Cómo iba a abandonar ese hogar?Además, había descubierto que ella tramitó dos visas. Dos. Para la gira solo necesitaba una visa, ¿por qué había dos?¿Santiago iba a llevársela?¿Desde mucho antes ella ya había arreglado con Santiago para irse al extranjero?Y él, como un idiota, todavía le había dicho que como ambos seguirían en Altabrisa, seguramente se encontrarían por casualidad algún día.Si ella se iba a vivir al extranjero, ¿dónde demonios iba a encontrársela?De pronto, escuchó el sonido de la cerradura girando.—¡Olivia! —Se sobresaltó y se puso de pie para ir hacia la sala.Fue un reflejo: la única persona que podía entrar con llave era Oliv
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