—¿En serio? ¿Será que lo recuerdo mal? —Nico lo pensó un momento, confundido—. No puede ser...—Déjame buscar. —Beto abrió la conversación entre Nico y Celeste, buscó rápido y encontró una captura de pantalla. La borró sin dudarlo y le devolvió el teléfono—. Mira, no hay nada.Pero si Beto lo decía, tenía que haber una razón. Seguramente era por el bien de Adrián. Así que, bueno, si no estaba, pues no estaba...—Tal vez lo recordé mal... —murmuró Nico con el teléfono en la mano.Adrián dejó de prestarles atención y se puso de pie, listo para irse.—¿A dónde vas? —le preguntó Beto.Adrián no sabía a dónde ir. Tenía que admitirlo: durante los últimos cinco años, no había tenido muchas ganas de volver a casa.Al principio, recién casado, le daba miedo llegar a casa y enfrentar a Olivia. Le aterraba ese amor desbordante que ella le profesaba, y más aún le aterraba ver su pie lastimado. La culpa y el remordimiento eran como un bloque de concreto sobre su pecho, una carga tan aplastante que
Read more