—Adrián, en serio no creo que entre nosotros quede algo por hablar. Dices que no quieres el divorcio, está bien, presento la demanda. Dices que tienes objeciones sobre la repartición de bienes, está bien, que decida el juez. Entre nosotros ya todo quedó claro, ¿qué más hay que decir? —Olivia miró al hombre frente a ella y sintió que este era, una vez más, un Adrián que no reconocía.¿A dónde se había ido aquel Adrián que siempre era frío con ella, que siempre la mantenía a distancia, que la medía con la vara más alta, pero se volvía indulgente con todos los demás?—¿Cómo que no hay nada? —Adrián la miró arrugando la frente, sus ojos gritaban lo mucho que le herían sus palabras—. Tú propusiste el divorcio de manera unilateral. Yo siempre fui el que aceptó; nunca escuchaste mi opinión.Una oleada de frustración golpeó a Olivia de repente.—Adrián, en cinco años de matrimonio, ¿cuándo escuchaste mi opinión? La indiferencia que me impusiste, ¿no fue también unilateral?La emoción en los oj
Baca selengkapnya