Esa noche, al volver a casa, no podía dejar de pensar en la función. La compañía había grabado todo el evento, y ella lo repasó una y otra vez, buscando errores, detalles de la coreografía que pudiera perfeccionar.Cuando terminó de revisarlo y de anotar punto por punto en su cuaderno, se dio cuenta de que Julián se fue sin siquiera despedirse.Recordó la tarjeta que rompió y tiró a la basura al terminar la función. Suspiró, tomó el celular para escribirle un mensaje, pero Fiorella se le adelantó: “¿Se pelearon?”“No, ¿por qué?”, respondió Olivia.Ni ella entendía a qué venía eso.“Mi hermano llegó sin decir una palabra y se encerró en su cuarto”, escribió Fiorella.“No nos peleamos, voy a preguntarle”.“¡¡¡No le preguntes!!!”Demasiados signos de exclamación.“¿Por qué?”“¡No lo consientas! Con ese carácter de niño caprichoso que tiene, ¡es insoportable!”Olivia sonrió al leer el mensaje. Fiorella era adorable, sin duda, pero aun así le escribió a Julián: “¿Qué pasó? ¿Dónde estás? ¿Po
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