El corazón de Bera estaba lleno de injusticia, pero no podía decirlo, ni mostrarlo:—Marco tiene dinero, es guapo, está en buena forma, en la cama...—¡Basta!Natalia la interrumpió con severidad, y al sentarse a su lado, le agarró el hombro con fuerza:—Tú...De repente, escuchó un leve quejido de dolor.Bera bajó la cabeza, sus manos apretadas en puños, como si estuviera soportando algo, temblando ligeramente.—¿Qué te pasa?Natalia estaba extremadamente nerviosa:—¿Qué te pasa en el hombro?Diciendo esto, intentó quitarle el abrigo.Bera, mientras decía que no era nada, con una mano sujetaba el cuello de su ropa y retrocedía.No podía dejar que Natalia viera, y no soltaba.Como la fuerza no funcionaba, Natalia de repente cambió de táctica; aprovechando su descuido, le hizo cosquillas en la cintura.Antes, cuando jugueteaban, Natalia siempre salía perdiendo.Después descubrió que a esta chica le daban cosquillas.Cada vez que le tocaba la cintura, ella se apartaba rápidamente, riendo
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