Jimena estaba muy preocupada. Julieta cargaba con una presión emocional que no le correspondía y seguramente terminaría culpándose de todo.Se arrepintió profundamente de haberle contado aquellas cosas.—Descansa bien.Jimena salió de la recámara.Mauricio la esperaba afuera y, al ver su expresión, preguntó preocupado:—¿Cómo está Julieta?—Será mejor dejarla descansar por ahora.Sin embargo, aquella noche Julieta no logró dormir.Permaneció acostada mirando el techo, con la mente hecha un caos, mientras las lágrimas se deslizaban por su rostro sin que pudiera contenerlas.No fue sino hasta la madrugada cuando logró dormir apenas tres horas, y aun así tuvo un sueño intranquilo.Por la mañana, Sofía la llamó.—Mamá, buenos días.Al escuchar su voz alegre y clara, el ánimo abatido de Julieta mejoró un poco.Mientras platicaba con ella, se esforzó para que su voz no revelara nada extraño.—Mamá, papá quiere hablar contigo.Enseguida se escuchó la voz grave y serena de Héctor:—Cuando ter
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