Después de un breve silencio, Jairo levantó la mirada hacia ella y preguntó:—Ya tomaste una decisión, ¿verdad?Julieta lo miró.—Entonces, ¿qué crees que debería decidir?Los dedos de Jairo se fueron cerrando poco a poco.No sabía cómo responder a esa pregunta.Él esperaba que, en el futuro, Julieta pudiera tener a su lado a alguien que supiera valorarla y cuidarla, alguien capaz de darle seguridad y hacerla feliz, en lugar de obligarla a ceder y soportar una y otra vez.Sin embargo, la realidad la había llevado precisamente a tener que hacer concesiones.Entre ella y Héctor estaba Sofía. Era un hecho que nadie podía cambiar.Jairo quería que ella pusiera sus propios sentimientos y emociones por encima de todo.Pero ella había sufrido desde pequeña por el abandono de su madre. Ahora que también era madre, ¿cómo podía pensar únicamente en sí misma?Mucho menos tratándose de una niña tan comprensiva como Sofía.Aunque Héctor estaba cambiando, las heridas del pasado no podían desaparec
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