Fuera de la habitación, Carmen jugueteaba con un mechón de su cabello mientras sus ojos destellaban una luz gélida.Después de todo ese tormento, no solo no se muere, sino que tiene ánimos para ir de compras, ¿verdad? Bien.Sacó su celular y empezó a marcar mientras se alejaba.—Hola, Regina... mañana acompáñame a comprarle algo a Fabio...Su voz dulce se fue desvaneciendo en el pasillo.***Al día siguiente.Viviana había descansado toda la noche y su cuerpo se había recuperado un poco. Seguía sintiéndose débil y algo mareada, pero aparte de eso, podía realizar actividades ligeras. Rafael, poco convencido, no la dejó irse hasta que le tomó las constantes vitales y confirmó que podía salir.Viviana tomó un taxi directo al centro comercial. Al llegar a la exclusiva tienda de relojes, se detuvo frente a un mostrador. Varias vendedoras charlaban entre sí; al verla, se intercambiaron miradas de desgana, ninguna dispuesta a atenderla.Viviana miró a su alrededor y, al notar que nadie se
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