Viviana, con el rostro lívido, observaba a Fabio en un silencio sepulcral.Tenía frente a ella al hombre que era su esposo de palabra, quien ahora, ante el gran amor de su vida, debía encontrar las palabras para presentarla. Si ella estuviera en el lugar de Fabio, seguramente también se sentiría entre la espada y la pared.Fabio sostuvo su mirada y, con una voz baja y pausada, dijo:—Ella es Carmen, una... —Hizo una pausa—. Una amiga que conozco desde hace mucho tiempo.Viviana no sabía si era su imaginación, pero la palabra "amiga" sonó especialmente forzada en los labios de Fabio. Ella sintió un ligero temblor en el cuerpo, pero intentó mantener la compostura.—¿Se conocen desde hace mucho? Entonces deben ser amigos de la infancia, crecieron juntos.Carmen soltó una risita:—No, para nada. Nos conocimos a los veinte y en ese entonces... —Pareció recordar algo y se cubrió la boca con un gesto elegante—. En ese entonces, el corte de Fabio era de lo más chistoso, un estilo moderno muy
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