Pensando en eso, la frialdad en los ojos de Viviana se hizo más intensa.Sin darse cuenta, quedó completamente agotada y se durmió.Poco después, la puerta de la habitación se abrió.Entró una enfermera con cubrebocas.Se acercó a Viviana, cambió el vaso de agua, limpió los fragmentos del piso y, al final, sacó unas pastillas del bolsillo. Miró hacia afuera para asegurarse de que nadie se acercara, le abrió la boca a Viviana y se las metió directamente.El ceño fruncido de Viviana se relajó poco a poco.En sueños, terminó soltando toda la tensión.Cuando volvió a despertar, una voz familiar sonó junto a ella.—¿Cuánto más va a dormir ella?—El médico de la familia ya la revisó. Dijo que el efecto del medicamento pasará pronto, pero no sabe exactamente cuándo despertará.Mientras escuchaba, Viviana sintió que esas voces le resultaban conocidas, como de alguien que ya había visto antes.Sus párpados temblaron. Abrió lentamente los ojos y, sin estar preparada, se encontró con el rostro de
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