A las seis y cincuenta y dos, abro los ojos antes de saber dónde estoy.El techo queda demasiado cerca del borde de la ventana. Hay una línea de luz debajo de la puerta y el agua de la ducha llega desde el otro lado del pasillo.Pongo los pies en el suelo.La lámpara está apagada. Recuerdo haberla apagado yo.En la silla hay dos almohadas y mi bolso. Detrás de la puerta, las cajas dobladas.Me quedo sentada hasta que el agua se corta.Diego sale del baño con el pelo mojado. Se detiene en el umbral del dormitorio.—Buenos días.—Buenos días.—¿Café?Asiento.Va a la cocina. Yo me pongo el jersey que dejé ayer en el armario y busco los calcetines. Los encuentro debajo, en el mismo estante.No tengo que volver a mi casa a buscarlos.A las siete y cuarto, Leo aparece en la cocina con el pijama y una marca de almohada en la mejilla. Se queda junto a la puerta cuando me ve.—Buenos días —digo.Me mira un segundo más.—Buenos días.Se sienta. Acerca su tazón y empieza a cortar una tostada po
Última atualização : 2026-10-09 Ler mais