Sí, no tenían un futuro. Juliana bajó la cabeza sin responder.Ricardo, apoyado en la ventana, preguntó sin prisa: —¿Cuánto tiempo llevan separados?Juliana respondió con un tono frío: —Necesito descansar, por favor, vete.Ricardo hizo como si no hubiera oído que lo echaba: —¿Ni una sola vez ha venido a buscarte?Juliana perdió la paciencia: —¿Te vas o no?Ambos solo decían lo que querían decir, sabiendo lo que el otro quería, pero sin querer prestarle atención. Ricardo suspiró con amargura, y luego, con una actitud de indiferencia y ligereza, preguntó: —¿Todavía lo amas?Juliana se sentía muy cansada, realmente no quería seguir enredándose con él, y las palabras se le escaparon: —Sí, lo amo, mucho. ¿Así que puedes irte ya?Ricardo bajó la vista hacia el suelo, guardó silencio por un largo rato, y a su alrededor comenzó a formarse una atmósfera gélida. Cuando alzó de nuevo la mirada hacia Juliana, sus ojos estaban completamente enrojecidos. Al encontrarse con esa mirada roja,
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