El silencio de la habitación era casi sofocante.José Monteiro todavía sostenía el celular en la mano, con la pantalla apagada, pero las palabras resonaban como un trueno tardío:«El nombre es Louvre».«Quiere destruirlos».José se apoyó en el borde del escritorio, con la mirada perdida en la ventana.Afuera, la ciudad seguía su ritmo habitual, indiferente a la guerra que acababa de comenzar.Respiró profundamente, intentando organizar el torbellino de pensamientos.Márcia, su amor del pasado.Antônio Mello.Louvre, cuya identidad desconocía.Cada nombre era una pieza suelta de un rompecabezas que, de repente, parecía estar completamente relacionado con el pasado que tanto temía revivir.Tomó el vaso que estaba sobre el escritorio, pero lo dejó suspendido en el aire, sin atreverse a beber.Las manos le temblaban ligeramente.«Si se lo cuento a Augusto…», pensó, «querrá actuar inmediatamente. Querrá enfrentarse a ellos. Y entonces todo saldrá a la luz».Caminó hasta la ventana, contemp
Última actualización : 2026-10-09 Leer más