El despertador sonó a las siete en punto, rompiendo el silencio del dormitorio.El sonido insistente llenó el ambiente durante algunos segundos, hasta que una mano somnolienta lo silenció.Eloise, todavía con los ojos cerrados, suspiró y se acurrucó aún más contra el pecho de Augusto.Él permaneció inmóvil, observándola.Su rostro estaba tranquilo y su respiración era lenta.Por un instante, Augusto se olvidó de todo: del trabajo, de la intrusión, de los planes. Simplemente se quedó allí, sintiendo el ligero peso del cuerpo de ella entre sus brazos.El sol atravesaba las rendijas de las cortinas, dibujando franjas doradas por el dormitorio.La luz acariciaba las sábanas, el rostro de Eloise y el anillo de su mano, que brilló suavemente.Augusto sonrió ligeramente.Aquella escena parecía un extraño fragmento de paz en un mundo que, desde hacía días, solo le ofrecía caos.Se apartó con cuidado para no despertarla, se puso los pantalones de vestir y se dirigió al baño.El agua fría sobre
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-13 Mehr lesen