—¡Victoria! ¡Hugo! ¡Abran la puerta! ¡Sé que están ahí dentro!Daniel había ido antes a la casa de la abuela de Hugo con él.Así que no le costó dar con la dirección. Bajo la tormenta, golpeó la puerta con furia. Gritaba con todas sus fuerzas, temiendo que no lo oyeran.Al oír el ruido, Hugo frunció el ceño.Caminó despacio hasta la puerta del patio y la abrió.Allí estaba Daniel, de pie bajo la lluvia torrencial, completamente empapado.Las gotas caían sin cesar por su rostro, que mostraba una expresión terrible.Tenía los ojos inyectados en sangre, fijos en Hugo, con una violencia contenida ardiendo en ellos.—¿Qué estaban haciendo ahí dentro? —preguntó Daniel con voz rasposa, cargada de ira contenida.—Hugo, te advierto, ¡no te pases de la raya!Apenas terminó de hablar, embistió a Hugo con fuerza, apartándolo de un golpe, e irrumpió en la casa. Abrió la puerta de un empujón y recorrió el lugar con la mirada ansiosa hasta que se detuvo en una figura familiar.Bajo la cálida luz a
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