El horizonte de Milán, grabado a fuego por grúas y el frío resplandor del vidrio templado, parecía inclinarse ante la silueta de Lorenzo Moretti. Desde el piso sesenta de la Torre Moretti, el mundo era un tablero de ajedrez donde las piezas solo se movían cuando él lo autorizaba. No solo dirigía una de las mayores empresas de infraestructuras de Europa; él la encarnaba. Lorenzo ajustó los puños de su camisa de seda italiana, sintiendo la textura impecable contra su piel, mientras sus ojos oscuros, profundos como el mármol negro de Carrara, escaneaban el informe trimestral de resultados proyectado en la pared. Para Lorenzo, la vida era una secuencia de vectores y variables. El caos era una ofensa personal, y la debilidad, un error de cálculo que no estaba dispuesto a tolerar en nadie, y mucho menos en sí mismo.—Las cifras de Lyon muestran una variación del 0,4% por debajo de lo previsto, señor —dijo Marco, su asistente personal, manteniendo una distancia segura.Lorenzo no se giró. El
Dernière mise à jour : 2026-04-10 Read More