ValentinaSe hunde, lentamente, sin prisa, sus ojos clavados en los míos. Veo cada matiz en su rostro: la concentración, el goce, la potencia. Me llena por completo, y esta sensación de plenitud, de violación íntima, es trastornadora.— Mírame, repite, jadeante. No apartes los ojos.No puedo. Estoy hipnotizada. Por él. Por lo que me hace. Por la traición de mi propio cuerpo que, ya, se adapta, se aprieta a su alrededor, buscando una fricción.Comienza a moverse. Primero embates lentos, profundos, que me hacen sentir cada centímetro de él. El dolor inicial se funde poco a poco en una sensación más compleja, más inquietante. Un calor que se difunde desde mi bajo vientre. Un punto de presión que, a cada embate, roza el lugar donde su boca se demoró.Cierro los ojos, incapaz de sostener esa mirada por más tiempo.— ¡Los ojos! gruñe, dando un embate más seco.Los abro de nuevo, suplicante. Él niega con la cabeza.— No. Sin piedad. Pasión. Rabia incluso. Pero mírame.Acelera el ritmo. Sus m
Last Updated : 2026-09-13 Read more