Luego le doy patadas en el estómago y me voy encima dándole varios puñetazos. Entonces mi padre y su padre me quitan de encima de él.—¡Sueltenme! —grito, con voz grave.—¡Hijo, lastimaste a mi bebé! —exclama Cassandra, con voz aguda.Wesley.—¡Lo voy a lastimar más! —grito, intentando soltarme de las manos que me sostienen.—¡Compórtate, Wesley! ¿Qué es esto? ¿Te volviste un gallo de pelea? —reprende Geraldo, con voz firme.—¿Por qué hiciste eso? ¡Gustavo es un buen muchacho! —exclama Rogéria, con los ojos abiertos de par en par.—¡Jaja! ¡Él es tan bueno, pero tan bueno, que dejó a Dalila en la UCI, entre la vida y la muerte, y ahora no sabemos si va a resistir! —estallo, con voz cargada de rabia y dolor.—No puede ser... —susurra Rogéria, sentándose en el sofá con la mano en la boca, el rostro contraído de dolor. —Dalilita... tan linda, tan perfecta... ¡No, no, no! ¡No lo acepto! ¡No es justo!—¿Qué hiciste, muchacho? —pregunta Geraldo, con voz grave, mirando a Gustavo.—Nada. La de
Last Updated : 2026-10-11 Read more