Noah estaba en la habitación con Olivia en sus brazos. La joven había contraído un resfrío muy fuerte que al fin empezaba a ceder, dejándola algo agotada pero ya con mejor semblante.—Vamos, mi ratoncita, bébetelo —le animó Noah, acercándole una taza humeante.—Está muy picante... —arrugó la nariz Olivia, un poco reacia.—Es jengibre con miel, te hará bien para la garganta.Olivia suspiró y, resignada, aceptó la taza. En ese instante, la puerta se abrió suavemente y el padre de Noah asomó la cabeza.—¿Cómo está mi nuera?—Mucho mejor. Tengo al mejor enfermero del mundo —respondió ella con una sonrisa débil.—Qué bueno, me alegra mucho. Hijo, te busca James abajo.—Está bien, papá, dame un segundo.—Ve a verlo, amor, estaré bien sola —le dijo Olivia a Noah.—No antes de que te tomes hasta la última gota. Sé perfectamente que si me voy, intentarás echarlo por el baño.—¿Yoooo? ¡Me ofendes, Noah Lancaster!—La última vez se quedó una rodaja entera de jengibre atascada en el escusado, rat
Última atualização : 2026-10-01 Ler mais