Catalina tiró el celular y se pasó la mano por el cabello.Leo, sin que ella se diera cuenta, ya se había sentado a su lado:—¿Averiguaste algo?Catalina respondió con voz apagada:—No.Tras un momento, se encogió de hombros:—Bueno, es asunto de ustedes, ya me demostré a mí misma. —Esto no tiene nada que ver conmigo.Al pensar así, Catalina se sintió mucho más aliviada.Leo le lanzó una mirada indiferente:—Todavía somos esposos. —Si esto se filtra, las acciones del grupo se desploman, y podríamos ir a la quiebra o incluso endeudarnos. —En ese momento, tú también cargarías con una deuda enorme.Catalina soltó un bufido:—Si el Grupo Cantú quiebra tan fácilmente, entonces yo sería la primera en alegrarme.Apenas terminó de hablar, su celular sonó.Era Carlos quien llamaba.Catalina contestó directamente delante de Leo, y al segundo siguiente se dirigió al balcón.Leo la observó con una mirada profunda.Poco después, Catalina regresó del balcón, y Leo la clavó con la vista.Catalina
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