—Elisa, es cierto que no te crie, pero yo te di la vida. ¿Acaso no me debes ese enorme favor? Él es tu hermano, ¿de verdad vas a ser tan cruel como para darle la espalda?El rostro de Elisa palideció por el dolor.Intentó soltarse, pero Antonella la sujetaba con todas sus fuerzas.En ese momento, Nicolás se acercó. Al ver la palidez en el rostro de Elisa, intervino de inmediato.—Señora Antonella, suelte a Elisa.Al verlo, Antonella no tuvo más remedio que soltar a Elisa, pero desesperada por su hijo, le suplicó a Nicolás:—Nicolás, no podemos esperar más. Mi hijo no resistirá. Te lo ruego, convence a Elisa.Nicolás miró a Elisa con evidente conflicto en sus ojos.Elisa lo observó en silencio, esperando a que tomara una decisión.Ella también quería saber qué camino elegiría.¿Acaso, por complacer a Noa, volvería a lastimarla?Nicolás habló con tono compasivo:—Elisa, solo hazte la prueba una vez, el niño está muy grave.La expresión de Elisa se volvió gélida.—Nicolás, tú sabes perfec
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