Las horas del día transcurrieron con una pesadez asfixiante dentro de la hacienda. Buscando escapar un poco de la opresión que sentía en las paredes de la habitación, Jenny había decidido salir a caminar por los pasillos y los inmensos jardines, lidiando con el torbellino de emociones que la ahogaba desde la noche anterior. Fue al regresar al interior de la mansión cuando, al cruzar la zona de servicio, vio pasar a Olivia cargando unos textiles. Vio en ella una tabla de salvación para entender el mundo en el que estaba atrapada. —Olivia... ven, ¿podemos ser amigas? —le pidió Jenny con voz suave, buscando un destello de humanidad. Tal vez ella conoce bien al monstruo, pensó. Olivia se detuvo, la miró con una mezcla de ternura y profunda compasión, y le regaló una sonrisa cálida: —Sí, mi niña, con mucho gusto —respondió la mujer, acercándose con paso pausado—. ¿En qué puedo ayudarte? —Olivia... dime una cosa —comenzó Jenny, tragando saliva con torpeza mientras jugueteaba nerviosa co
Última actualización : 2026-08-02 Leer más