Cuando Leonel cruzó el umbral de la recámara principal, la habitación estaba en penumbra. Jenny descansaba plácidamente en la cama con el pequeño cachorro acurrucado junto a su pecho, mientras Sia permanecía echada en el suelo, velando el sueño de ambos. Al percibir los pasos de su amo, la hembra se puso de pie en silencio y se acercó a él, rozando su cabeza contra su pierna como saludo.Abajo, en la planta baja y recorriendo los pasillos del perímetro, se escuchaban los pasos sigilosos de Damián. Leonel lo mantenía siempre suelto en el nivel inferior como un guardián letal listo para despedazar a cualquiera que intentara un ataque sorpresa a la hacienda.Al parecer a la dramática le gusta rodearse de fieras, pensó Leonel, observando la escena con una mezcla de ironía y fijación.Jenny, que abrazaba protectoramente a la pequeña criatura, se agitó ligeramente entre las sábanas al sentir la presencia imponente de Leonel.—¿Ya llegaste? —murmuró con la voz adormilada, entreabriendo los o
Última actualización : 2026-08-13 Leer más