Al día siguiente, Maximilian fue el primero en despertar. Se dirigió hacia el baño y, al salir ya listo y bañado con traje hecho a la medida, encontró a Jenny sentada en la orilla de la cama. —Buenos días —dijo él con voz seca. —Buenos días —respondió ella mientras lo observaba con cautela, aunque de inmediato recordó lo ocurrido—. Oye... ¿dónde está mi bolso y mi celular? Los perdí ayer. Maximilian se acercó a ella con pasos lentos, deteniéndose junto a la cama. Con una expresión gélida y una calma exasperante, le respondió: —No sé, tal vez los perdiste... Pero desde hoy no tendrás ninguno bajo mi techo. Jenny se incorporó, mirándolo con absoluta rabia. —¿Por qué? ¿Quién te crees para actuar como mi dueño? Una sonrisa de lado, tan calculadora como perturbadora, se dibujó en su rostro. —Desde que pusiste un pie aquí, yo soy tu dueño, Jenny. Sin añadir una palabra más, salió de la recámara dando un portazo seco. Tenía asuntos que atender. Jenny se quedó mirando la pu
Last Updated : 2026-07-27 Read more