Mi cuerpo ya pesaba más, pero la intimidad entre nosotros nunca había sido tan fuerte, una llama que no se apagaba.—Sofia —me advirtió, y me encogí de hombros, con una sonrisa en los labios.—Escuchaste al médico. Estoy bien, y el sexo no hace ningún daño si se practica con atención y cuidado.Me incliné un poco, besándole la mejilla, pero volví a incorporarme porque la barriga pesaba, un peso delicioso. La posición ya no era tan cómoda, pero el deseo seguía latiendo, una llama que no se apagaba.—No recuerdo haber dicho eso.Frunció el ceño y yo refunfuñé, con la frustración en la voz.—¡Deja de ser tan sobreprotector, Léo!Me moví, intentando provocarlo, y él sonrió ampliamente, con aquella sonrisa que me hacía derretirme, que iluminaba toda la habitación.—Me siento utilizado. ¿Estás intentando utilizarme, dulzura?Puso las manos en mi cintura, apretándome un poco, sus dedos moviéndose en círculos, cada roce una promesa.—Ya que puedo, ¿por qué no aprovecharme? Todo ese vello en t
最終更新日 : 2026-10-15 続きを読む