— No me dejes. ¡Dalila, te necesito! ¡No te vayas, Dalila! ¡Por favor, quédate aquí conmigo! —implora Alice.— ¡NO ME ESTOY YENDO, ALICE! ¿DÓNDE ESTÁS? ¡ALICE, RESPÓNDEME! —grito, desesperada.— ¡Espera! ¡No te vayas! ¡Espera, mi amor! ¡No dejes a quien te ama aquí! ¡No te lleves mi corazón! ¡Dalila, levántate, ya es hora de ir a casa! ¡Dalila, escúchame! ¡Dalilaaaaaaaa! —clama Alice, con la voz quebrada.— ¡ALICE, DÓNDE ESTÁS? ¿ALICE? ¿ALICE? ¡DIME DÓNDE ESTÁS! ¡NO ME VOY, ALICE! —grito, sintiendo las lágrimas caer.— Ven conmigo. Yo te llevaré hasta ella. Ven —dice la joven, extendiendo la mano.Entonces la miro. Alice me está llamando... Entonces Isabel aparece, junto con la niña.— No, Dalila. Si entras ahí, nunca más podrás salir. Nunca vas a ver a Alice. Tienes una segunda oportunidad. Entonces vuelve ahora. El tiempo se está acabando. Vuelve, Dalila —advierte Isabel, con la voz firme.— ¿Cómo hago eso? —pregunto, desesperada.— Sigue la voz. Sigue la voz —responde Alice, con la
آخر تحديث : 2026-10-17 اقرأ المزيد