El tratamiento siguió avanzando. Yo también empecé a mejorar gradualmente. Al principio solo podía tolerar un dedo; con el tiempo, pude tolerar dos y luego tres.Durante ese tiempo, Christian y yo también nos acercamos cada vez más. Para mí, aquello tenía ventajas y desventajas. Cuanto más confiaba en él, menos rechazo sentía cuando me tocaba y más fácil resultaba el tratamiento.Lo difícil era estar frente a un hombre así, guapo, amable y siempre dispuesto a consentirme. No podía evitar sentirme atraída por él.Al final descubrí, desesperada, que dependía más de Christian que de Gonzalo, mi prometido. Era Christian, y no Gonzalo, quien despertaba mis sentimientos.El día que elegimos el anillo de bodas, dudé entre dos modelos. Por impulso, le pedí su opinión a Christian antes que a Gonzalo. En ese momento, él me abrazaba mientras enredaba los dedos en mi cabello.Desbloqueé el celular y le mostré los dos anillos para preguntarle cuál le gustaba más. Al ver el primero, torció el gesto.
더 보기