Elena permaneció sentada en el borde de la cama después de que Damián cerrara la puerta. El silencio regresó a la suite de inmediato, aunque no era el mismo que había encontrado al entrar. Antes había sido un silencio incómodo, lleno de preguntas sobre lo que ocurriría cuando se quedaran solos. Ahora era definitivo. Damián había establecido las condiciones, había dejado tres tarjetas sobre la cómoda y se había marchado convencido de que con eso quedaban resueltos todos los asuntos de su matrimonio.Bajó la mirada hacia sus manos. La alianza brillaba bajo la luz cálida de la lámpara y, durante unos segundos, le resultó difícil aceptar que aquel pequeño círculo de metal tuviera algún significado real. Había pronunciado unos votos utilizando el nombre de su hermana, firmado unos documentos que no debería haber firmado y entrado en una casa donde todos la llamaban señora Müller. Sin embargo, nada de aquello se sentía suyo. Ni el apellido, ni el dormitorio, ni la ropa guardada en el vestido
Última actualización : 2026-07-07 Leer más