El auto de Luna todavía estaba en la entrada cuando sonó el teléfono de Jena, y por el sonido de su voz al otro lado —cruda, destrozada, sin nada del pulido habitual—, Jena entendió, antes de que Luna dijera una sola palabra coherente, que la velada había salido precisamente tan mal como había temido. * Me echó - dijo Luna, y la frase se disolvió casi de inmediato en un sollozo, el tipo de llanto feo y sin reservas que Jena nunca le había presenciado en cinco años de compostura cuidadosa y calculada -. Jena, lo sabe. Sabe lo del champán, sabe que mentí, lo llamó un robo, dijo... - Un aliento entrecortado -. Dijo que habíamos terminado.Jena no respondió de inmediato. Se quedó muy quieta en su estudio, con el teléfono pegado a la oreja, y se permitió una sola e íntima exhalación de irritación antes de suavizar su voz en algo más firme, más útil. * Ven a la casa - dijo simplemente -. Ahora. No mañana. Ahora.Luna llegó dentro de la hora, con el rímel manchándole el rostro en ríos oscu
Last Updated : 2026-07-29 Read more