El código inyectado por Isabella funcionaba como un veneno digital de acción rápida. En las pantallas del despacho de la presidencia, docenas de ventanas comenzaron a abrirse, descifrando la ruta de acceso que Julián Castillo había intentado ocultar.Isabella observaba los datos fluyendo en verde y negro, su mente procesando la traición con una frialdad mecánica. Julián. Su abogado. El hombre que la había ayudado a desmantelar a Emilio. El mismo hombre que ahora estaba intentando rastrear el fondo cebo de cinco millones de dólares.—No entiendo —murmuró ella, sintiendo una opresión inusual en el pecho—. ¿Por qué Julián? Él ya cobra honorarios millonarios por el fideicomiso. El dinero del chantaje no justifica el riesgo de traicionarnos.Dante, de pie a su lado, no mostraba sorpresa, sino una furia vengativa y territorial que le endurecía cada facción del rostro.—No lo hace por dinero, Isabella —respondió él, su voz ronca vibrando con un peligro inminente—. Lo hace por ti. Si encuentr
Last Updated : 2026-10-27 Read more