El reloj marcaba las tres de la tarde y el piso cincuenta de Industrias Sterling operaba con la precisión de una máquina de guerra.Isabella estaba de pie frente al enorme ventanal de su despacho, sosteniendo una taza de té negro, observando el denso tráfico de la capital. Detrás de ella, Julián y dos peritos financieros de máxima confianza tenían la mesa de cristal cubierta de diagramas de flujo y registros bancarios.—La sociedad holding en Luxemburgo es un fantasma —anunció uno de los peritos, quitándose los anteojos con cansancio—. Valeria Santoro fue brillante al ocultar las transferencias. Utilizó tres paraísos fiscales distintos antes de inyectar el dinero en el fideicomiso
Última actualización : 2026-09-02 Leer más