Mireia leyó el mensaje dos veces, y una pequeña sonrisa de satisfacción se formó a pesar de ella misma. Sea lo que fuera lo que Mateo averiguara de Castillo al día siguiente, decidió, encontraría la forma de hacerlo útil: ya fuera para proteger su propia posición o, si llegaba el caso, para asegurarse de que la recién nacida curiosidad de Adrian por la vida privada de su esposa no tuviera la oportunidad de ir más allá de una sola frase sin guardia durante el desayuno.Todavía no sabía con qué se iría realmente Mateo. Tampoco, para el caso, lo sabía Adrian, que pasó el resto de aquel día distraído por la reunión programada para la mañana siguiente, con la fotografía de la risa sin guardia de Alba aflorando todavía en momentos extraños entre proyecciones trimestrales y llamadas del consejo que apenas registraba.Alba, mientras tanto, no tenía ni idea de que nada de aquello estuviera ocurriendo.Estaba sentada en el despacho de Alejandro cuando llegó el correo, el membrete formal del com
Última actualización : 2026-07-31 Leer más