La noche tragó las sombras cuando el convoy se detuvo. Maksim bajó del vehículo con el arma en mano, el pecho expandiéndose bajo el chaleco antibalas, los ojos verdes encendidos como brasas en la oscuridad. Katya salió tras él, el corazón golpeándole contra las costillas con fuerza, las manos firmes alrededor del arma que él le había entregado. Llevaba ropa negra, ajustada, un chaleco pesado que le cubría el pecho, y el cabello recogido en una trenza apretada. Nadie lo diría al verla ahora, pero apenas unas semanas atrás esta misma chica no sabía nada de peligro, de armas, de muerte. Hoy caminaba al lado del jefe de la Bratva, con la mirada fija y decidida, dispuesta a todo por las personas que amaba.—Escuchen —ordenó Maksim en voz firme—. Entramos por el flanco norte. Ruslan, tú con el segundo escuadrón, aseguren el perímetro y corten cualquier vía de escape. Nadie sale. Nadie. Si alguien se interpone, disparen sin dudar. No hay prisioneros que merezcan estar aquí. ¿Entendido?—¡D
Last Updated : 2026-09-22 Read more