La mañana había llegado al hospital con una calma engañosa. El sol se filtraba por las ventanas del pasillo, iluminando el suelo de linóleo con una luz dorada que contrastaba con la tormenta de emociones que flotaba en el aire. Valentina estaba sentada junto a la cama de Mateo, sosteniendo su mano, hablando en voz baja, como si él pudiera escucharla. Pero Mateo seguía dormido. Seguía ausente.De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Una mujer entró como un torbellino, con el cabello rubio alborotado, los ojos desorbitados y una expresión de angustia que helaba la sangre. Llevaba un abrigo de piel sobre un vestido de seda, y sus tacones resonaban en el suelo con cada paso. Su perfume, dulce y penetrante, llenó la habitación.—¡Mateo! —gritó, mirando a su alrededor con desesperación—. ¡Mi Mateo! ¿Dónde está? ¡Lo quiero ver!Valentina se levantó de un salto, con el rostro transformado en una máscara de furia contenida.—¿Qué haces aquí? —preguntó, con voz cortante, dando
Dernière mise à jour : 2026-10-11 Read More