Con la visita de la trabajadora social superada, pero con la evaluación formal del juez todavía pendiente para dentro de pocos días, Renato propuso algo que a mí me sonó, al principio, casi ridículo por lo simple: sentarnos a planear, en papel, qué días haríamos qué cosas, como si la convivencia real necesitara un cronograma.—Sé que suena extraño —dijo, extendiendo una libreta sobre la mesa de la cocina—. Pero después de la visita sorpresa, creo que deberíamos asegurarnos de que ciertas rutinas queden firmes, no solo esporádicas. Para Leo, más que para el juez.—¿Cómo qué, por ejemplo? —pregunté, sentándome frente a él con el café ya frío entre las manos.—Salidas los sábados, los tres —dijo, anotando—. Algo fijo, no improvisado. Y quizás turnarnos para las lecturas de antes de dormir, en vez de que siempre seas tú.Sentí una calidez inesperada ante esa propuesta, no por lo que significaba de cara a la evaluación, sino por lo que revelaba de él: la disposición a involucrarse en los d
Last Updated : 2026-09-22 Read more