No dormí bien esa noche. Desde mi cuarto escuchaba a Renato moverse en el suyo, pasos que iban y venían, el crujido de una silla, el silencio pesado de alguien que tampoco encontraba descanso. Ya llevábamos meses de que habíamos firmado el contrato y no compatiamos habitación, pero esa noche, por primera vez, sentí que la pared entre los dos cuartos pesaba más que cualquier distancia física que hubiéramos tenido antes.Repetía las palabras de Lucía como si repetirlas pudiera desgastarlas hasta que dejaran de doler, no va a ser un destello lo que se rompa, va a ser la confianza entera. Las sábanas se me enredaban entre las piernas cada vez que cambiaba de posición, y el techo, blanco y liso, se convirtió en la pantalla donde proyecté, una y otra vez, la cara de Renato frente a la ventana del hospital, los ojos cerrados, buscando en la oscuridad de su propia memoria un patio que era mío.Cuando el sol empezó a filtrarse por la cortina, tomé una decisión, la misma decisión equivocada que
Last Updated : 2026-09-11 Read more