La mañana siguiente a la conversación en la plaza, desperté con el corazón todavía latiendo fuerte. No había dormido bien, la imagen de Renato en el banco, con esa mezcla de ternura y miedo en los ojos, se repetía en mi mente una y otra vez, como un eco que no se apagaba. Sus palabras, "por primera vez en mucho tiempo quiero que algo dure", se habían quedado grabadas en mi pecho, y yo no sabía cómo manejarlas.Me quedé en la cama, mirando el techo, sintiendo que el sol empezaba a colarse por las cortinas. La noche anterior no había servido para darme respuestas, todo lo contrario, había abierto más preguntas que no sabía cómo responder.Cuando bajé al restaurante del hotel, Renato ya estaba allí, sentado a una mesa cerca de la ventana, con una taza de café en la mano, y al verme llegar, sonrió. Pero era una sonrisa tensa, que no era amplia.—Buenos días —dijo, levantándose para saludarme.—Buenos días.—¿Cómo dormiste?—No muy bien. ¿Y tú?—Tampoco.Me senté frente a él, y el silenci
Última actualización : 2026-08-26 Leer más