La noche después de la confrontación fue la más larga que recordaba. La puerta de la habitación de Renato permaneció cerrada, y yo me quedé en la mía, sentada en el borde de la cama, con la carpeta del centro apoyada contra la mesilla de noche como un recordatorio silencioso de todo lo que había hecho mal, no dormí, ni lloré. Solo estuve allí, mirando la puerta cerrada, esperando que algo se moviera al otro lado.Pero no se movió.Al día siguiente, bajé las escaleras con los ojos hinchados y el corazón pesado. Leo ya estaba desayunando, ajeno a la tormenta que se había desatado entre nosotros, y Renato estaba en la cocina, de pie junto a la encimera, tomando una taza de café y la mirada fija en su celular, como si lo que veía podría ofrecerle respuestas que yo no había sabido darle.No me miró cuando entré, tampoco me saludó, solamente se quedó allí, en silencio, bebiendo su café con una lentitud que parecía deliberada, como si cada sorbo fuera una pequeña tregua en medio de un campo
Última atualização : 2026-08-21 Ler mais