La helada comenzó a colarse con más fuerza por las rendijas del ventanal, obligándome a romper el silencio espeso que nos rodeaba. Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban, decidí hablar sobre la inauguración de la suite de lujo, queriendo usar el trabajo como un último escudo. Le di las gracias por el respaldo implacable que me había dado ante los inversionistas y la prensa, admitiendo en un susurro que su validación pública me había salvado el orgullo. Sin embargo, a mitad de la frase, un tiritear violento e involuntario en mis dientes delató la cruda realidad de mi debilidad física frente al temporal. Manuel no me dejó terminar. En un movimiento pausado pero cargado de una firmeza territorial absoluta, me rodeó con sus brazos, atrayéndome por completo hacia su pecho robusto para resguardarme de la ventisca.—Déjate cuidar, Johana —me susurró al oído con una voz ronca, espesa y tan baja que me aceleró el ritmo cardíaco de golpe—. Te lo dije hace un momento: necesitas de mi calor
Dernière mise à jour : 2026-09-07 Read More