Hugo salió del baño solo con una toalla enrollada a la cintura. Al verme sosteniendo su teléfono, esbozó una sonrisa burlona.—¿Este es mi regalo de tercer aniversario, Silvia? ¿Revisando mi celular?Le giré la pantalla, donde aún era visible la notificación del hotel.Él solo le lanzó una mirada rápida, se puso a secarse el cabello con la toalla y dio una explicación superficial.—Son mensajes basura.—¿Y qué me dices de las fotos de ese hotel guardadas en tu álbum?Hugo se detuvo por completo. Medio segundo después se acercó, me apoyó la palma sobre la nuca y me dio un beso leve en la frente.—Otra vez te estás inventando historias. ¿Será que tienes demasiado tiempo libre? Yo te propuse contratar una empleada doméstica, pero tú te negaste. Mira cómo estás, llena de rencor.Su voz sonaba tierna, pero sus palabras me hirieron hondo.Sobre la mesa del comedor seguían los platillos que yo había cocinado toda la tarde: bistec, arroz de mariscos, y en el centro un pastel algo torcido con l
Read more