—Firma.Una carpeta de cuero negro cayó sin más sobre el regazo de Elena. El sonido fue suave, pero suficiente para hacer que los hombros de la mujer se estremecieran.—Ese es el precio que debes pagar si todavía quieres quedarte aquí —continuó Julian con indiferencia. Su voz apenas se distinguía entre los pitidos regulares del monitor cardíaco a su lado, pero la amenaza detrás de aquellas palabras se sentía demasiado real.Este lujoso penthouse había perdido su calidez hacía mucho tiempo. El ala este, donde se encontraban ahora, no era más que una sala de UCI privada, fría, estéril y con olor a medicamentos. Julian había decidido mantener a Leo allí, aislando a su propio hijo del mundo exterior.El hombre permanecía de pie, imponente, con ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Su rostro era duro e inexpresivo mientras observaba a Elena como si ella no fuera más que un asunto de negocios que debía resolverse cuanto antes.Con los dedos todavía ligeramente temblorosos, Ele
Terakhir Diperbarui : 2026-09-11 Baca selengkapnya