—¿Crees que tus lágrimas de esta noche pueden calentar mi cuerpo cuando estuve a punto de morir congelada en la calle hace cinco años, Julian?Su tono era plano, demasiado vacío para una frase tan dolorosa.Elena se recostó en el sofá y miró directamente a Julian, como si aquel hombre nunca hubiera estado realmente allí. No había enojo, mucho menos odio. Solo una mirada vacía que, precisamente por eso, hizo que Julian casi olvidara cómo respirar.En medio de la habitación, Julian seguía inmóvil. Su postura, normalmente arrogante, ahora se había desmoronado. Tragó saliva con dificultad, intentando deshacer el nudo amargo que tenía en la garganta, pero fue inútil. Con los ojos enrojecidos, no se atrevía a apartar la mirada ni un solo segundo del rostro pálido de su exesposa.Y pensar que no habían pasado ni tres horas desde que Julian salió de la mansión de la familia Sterling. Acababa de derrocar el poder de su propia madre, una victoria absoluta que había conseguido sin piedad.Deberí
Terakhir Diperbarui : 2026-09-15 Baca selengkapnya