—Sabes que estoy arriesgándolo todo —dijo Elena, casi en un susurro.Su dedo índice golpeó suavemente el documento sellado que descansaba sobre su regazo. Aquel maldito papel era un escudo legal perfecto, pero, al mismo tiempo, su firma la ataría a Julian. Al hombre maldito al que había deseado con todas sus fuerzas sacar de su vida, pero que, irónicamente, nunca había podido olvidar.Julian giró la cabeza hacia ella. Las marcas del cansancio eran evidentes en su rostro, aunque mantenía la postura erguida.—No te estoy obligando, Elena —dijo con suavidad—. Pero ambos sabemos que esta es la única manera. Ese documento es la garantía de que ellos no podrán tocar a Leo.Al escuchar el nombre de su hijo, las defensas de Elena se derrumbaron de inmediato. Cerró los ojos con fuerza. La imagen del rostro pálido de Leo, con una vía intravenosa conectada a su brazo, chocó de lleno con las noticias de aquella mañana.Elena estaba dispuesta a hacer cualquier cosa ahora, sin importarle lo que pud
Terakhir Diperbarui : 2026-09-20 Baca selengkapnya