Su toque era sorprendentemente suave, como si estuviera lidiando con algo frágil, algo precioso.—Tú me mueves, Sofia... —murmuró él, la voz baja, cargada de algo que hizo que mi corazón quisiera escapar por la boca—. Y ni sé cómo pasó.—Yo... —me atraganté con las palabras, el pecho temblando, el alma intentando entender dónde estaba pisando—. Yo nunca le moví nada a nadie antes.—¿Por qué conmigo? —preguntó, frunciendo el ceño, como si fuera él quien no entendiera lo que estaba sintiendo. Como si la pregunta fuera para él mismo, no para mí.—No sé... —susurré, tan sincera como asustada—. Tal vez porque... tú no intentas cambiarme. Solo me miras, y me ves.Pero mientras decía eso, algo volvió a mi mente. Un recuerdo incómodo, como una espina que pica por dentro. Un hombre como este... sé muy bien lo que carga en la espalda. Mujeres detrás de él hay hasta de sobra. No me estoy inventando esto, no. Lo vi con estos ojos aquí —que todavía están muy bien, gracias—. Y lo oí con estas orej
Last Updated : 2026-10-30 Read more