Recordé mi letra toda torcida, las manos sudadas sosteniendo el lápiz, él a mi lado guiándome con paciencia. Del modo bruto y dulce que solo él sabía ser.Antes de que yo respondiera, él alzó las manos grandes, callosas, y sostuvo mi rostro con una delicadeza que no combinaba con el tamaño de las manos. Me besó con calma, sin prisa, solo sintiendo. Era un beso tibio, lleno de ternura, que me hizo olvidar de todo. Cerré los ojos, dejándome quedar allí.Cuando nos apartamos, su sonrisa todavía estaba allí, en la comisura de los labios. Y la mía también.Bajamos juntos, en nuestro paso tranquilo, y fuimos hasta el comedor, donde Amélia ya estaba sentada a la mesa, rodeada de libros y hojas sueltas. Apenas nos vio, alzó la mirada con una sonrisa simpática, acomodándose las gafas en la nariz.— ¿Todo bien, Sofia? ¿Lista para empezar? Hoy vamos a repasar lo que vimos en la última clase antes de pasar a la materia nueva, ¿está bien?— Estoy lista sí... —respondí, acomodando el vestido con un
Last Updated : 2026-11-01 Read more